El Hotel Ex Hacienda de Chautla brinda la oportunidad de gozar de grandes experiencias naturales y culturales, como la visita al famoso Castillo de Gillow, escenario de diversas producciones cinematográficas y televisivas
Ubicado en un entorno natural único, en una tierra marcada por el encuentro de culturas y la visión de generaciones de emprendedores que creyeron en la prodigalidad del lugar, la Ex Hacienda de Chautla Trademark by Wyndham, en el estado de Puebla, es actualmente un destino turístico que invita a gozar de momentos de emoción, descanso y reflexión.

La belleza del paisaje, con el sello del lago artificial que expresa la comunión de la acción humana y la fuerza de un ecosistema generoso, es también el lienzo donde apreciamos una estampa que rinde homenaje a una arquitectura tan funcional como lúdica, como el inmueble mismo que alberga este hotel boutique de flamante revitalización, así como el famoso Castillo de Gillow, una bella construcción que data de finales del siglo XIX y que se yergue al fondo del lago como símbolo de la grandeza que alguna vez distinguiera a este bastión agrícola creado a manera de marquesado en la época colonial.



«El marquesado fue concedido por el Rey Carlos III el 17 de noviembre de 1777 al Señor Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero, primer marqués de Sierra Nevada. En aquella época la extensión era de 6 mil hectáreas, comprendiendo pueblos y ranchos de los actuales estados de Puebla y Tlaxcala. En la actualidad comprende solo 60 hectáreas», advierte el libro Historia de Chautla.
A pesar de su carácter señorial de evocaciones inglesas y de las ensoñaciones épicas que pudiera generar, el Castillo de Gillow, llamado así en honor de su creador, Monseñor Eulogio Gillow, entonces propietario de la hacienda, fue concebido como parte de un ambicioso proyecto de investigación y enseñanza en agronomía, siendo sede de la Escuela de Agricultura y epicentro de una gran actividad de estudio e innovación en esa área.





Las políticas de modernización del gobierno de Porfirio Díaz fueron el panorama perfecto para los proyectos de Gillow, en una tierra históricamente pródiga para la producción de maíz y trigo, con el impulso decisivo del río Atoyac. La inestabilidad política, social y económica, así como los cambios generados por la Revolución Mexicana dieron fin a los proyectos de Gillow, quedando a la deriva su utopía agrícola.
Desde hace varias décadas, bajo la administración estatal, el Castillo de Gillow se posiciona como el atractivo inconfundible de un espacio recreativo donde se puede gozar de la naturaleza y de fiestas especiales, como el gran festejo que se realiza en Día de Muertos, con un lago tachonado de trajineras y la majestuosa presencia de las catrinas.
Para los amantes del senderismo, es una excelente oportunidad para gozar de momentos únicos de paz y reflexión, gozando de detalles como los sutiles manantiales de agua que pueden descubrirse a lo largo del camino. Son rincones y escenarios de una belleza impresionante.



El Castillo de Gillow es una parte del paseo que desde luego no puede perderse; es el punto ideal para apreciar la hermosa composición del paisaje, mezcla de arquitectura y naturaleza, y de conocer un poco más sobre este destino turístico en el que confluyen historias, leyendas, anécdotas cinematográficas y televisivas (ya que ha sido escenario de distintas producciones); pero sobre todo la viveza de un lugar que continúa siendo escenario de momentos que quedan en la memoria y en el corazón.
«El Hotel Ex Hacienda de Chautla forma parte de uno de los complejos históricos más representativos del estado de Puebla. Rodeado por un entorno natural privilegiado y reconocido por su icónico castillo sobre el lago, el recinto ofrece una propuesta única que combina patrimonio, hospitalidad y experiencias culturales para viajeros que buscan autenticidad y exclusividad».
En nuestra estancia en la Ex Hacienda de Chautla podemos también explorar ruinas antiguas, parques nacionales y un santuario de luciérnagas. Puedes recorrer las ruinas del sitio arqueológico de Cacaxtla, visitar por los campos de lavanda en flor del Rancho San Martín Lavanda y ascender a los volcanes del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl.


Los amantes de la historia disfrutarán explorando las ornamentadas iglesias barrocas y los vibrantes edificios revestidos de azulejos que rodean el Centro Histórico de Puebla, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En verano, nada mejor que visitar el Santuario de Luciérnagas, en el que miles de estos insectos iluminan el cielo nocturno.

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