Las Caletas, en Jalisco, es espacio de una celebración en la que convergen la magia de la naturaleza, los placeres culinarios y el talento de grandes figuras de las artes escénicas
El espectáculo del mar abierto al atardecer, con esa sinfonía recurrente del viento, las gaviotas y el andar de las olas, nos llena de un especial éxtasis y nos vuelve un poco temerarios, aventureros, marineros fortuitos. Es el festín de los sentidos y la gloria de sentir los pulmones llenos del aire de una inesperada incertidumbre, atentos a una historia y a un homenaje que se escriben cíclicamente en la nebulosa del paisaje.



Y es, desde luego, una fiesta que se impregna en la piel desde el momento en que nos embarcamos en Puerto Vallarta para dirigirnos a las próximas playas de la reserva natural de Las Caletas, en Cabo Corrientes, donde nos espera el espectáculo de Almas: Ritmos de la Noche, una puesta en escena en la que la selva es el punto de encuentro de emociones, recuerdos creados, leyendas y mitos que van construyendo una visión propia y colectiva de la relación del hombre con la naturaleza, las deidades inagotables, las formas y los símbolos que han puesto base a nuestra evolución espiritual y terrenal.


Lo más fascinante de esta experiencia es percibir como poco a poco todos los elementos: mar, selva, viento, fuego, emociones, diálogos y silencios, y por supuesto la misma euforia que se vive en la embarcación previo al desembarco, van integrando la atmósfera de la celebración y el descubrimiento.

A la hora de tocar tierra, un mundo de quimeras y personajes fantásticos son parte de la bienvenida. Todo comienza a transformarse, a cobrar una elementalidad sigilosa en la que los personajes del caminos nos empiezan a dar claves de la lectura escénica que estamos por presenciar; y en cada momento, la selva va marcando su ritmo, su tiempo, su manera de ver y sentir las cosas, conduciéndonos con desenfado pero todo la propiedad posibles, a los placeres gastronómicos, con una opípara cena que, en alguna de las modalidades de la propuesta comercial de Vallarta Adventures, empresa organizadora, contempla un menú signature elaborado por el chef estrella Michelin de Guadalajara Paco Ruano.



Este goce culinario, que contempla además el disfrute de una selección de vinos y diversas bebidas para todos los gustos, es la antesala al placer de disfrutar de Almas: Ritmos de la Noche, una propuesta que ha sido ampliamente reconocida por la crítica y, sobre todo, por el público. Su director es Mukhtar Mukhtar, creativo de Messi 10, el espectáculo del Cirque du Soleil; con la escenografía surrealista del reconocido diseñador Eugenio Caballero, quien ya fue ganador del Oscar por El Laberinto del Fauno.

«Acróbatas, bailarines y música en vivo dan vida a una historia inspirada en rituales ancestrales. Es una celebración de movimiento y narrativa que honra la conexión atemporal de la humanidad con la naturaleza.
«En el corazón de la selva milenaria se encuentra un santuario secreto: la Pirámide del Sol. La trama se centra en el Guardián de la Selva, un vigilante excéntrico que, a través del sagrado peyote, convoca a los espíritus para prevenir que el artefacto más sagrado de la región sea perturbado. Este viaje de autodescubrimiento revela que la armonía universal depende del respeto de la humanidad hacia la madre tierra», expresan sus creadores.


Alma es un espectáculo que cautiva y seduce, con el peso estratégico de la selva como el microuniverso escénico que termina por convertirnos también a nosotros en personajes activos. Pese a la gran carga de valores y conceptos convergentes en la trama, jamás se convierte en un discurso pesado o retórico.

Los recursos acrobáticos y escénicos refuerzan la belleza de la historia y las situaciones, llenas de emoción, de sesgos de dramatismo, de una correcta épica y acentos fabulosos de comedia, haciendo de Alma el punto climático de momentos únicos y memorables en Las Caletas.


Con total diligencia y profesionalismo, como ha sido durante toda la noche, los responsables de la empresa, disponen y organizan el regreso a la embarcación y a Puerto Vallarta. La noche nos deja un gratísimo sabor, una suma de imágenes y de impresiones que juegan con la imaginación, los recuerdos (reales o heredados), abriéndonos también la puerta a otro de los momentos más intensos del programa.

Porque la fiesta sigue a bordo, con música, una cerveza más para refrescarnos mientras correamos los éxitos musicales de todas las épocas, y una camaradería compartida, aún en el anonimato, con todos los que gozamos en esta ocasión de los ritmos de la noche vallartense.

Deja un comentario