El Arte de Compartir Barton & Guestier

Considerada como la Mejor Bodega Europea en 2025 por Wine Enthusiast, la bodega francesa Barton & Guestier abre presencia en México con La Puerta del Sol

La Puerta del Sol expande su panorama de importación y distribución de vinos, destilados y alimentos gourmet incluyendo ahora en su catálogo diversas etiquetas de la prestigiada casa francesa Barton & Guestier, que además celebra 300 años de historia y que ha sido reconocida como European Winery of the Year por Wine Enthusiast en la 25a. Annual Wine Star Award, en 2025.
El anuncio y la presentación de este acontecimiento que enriquece aún más el panorama vinícola en México con sello francés se llevo a cabo recientemente en el restaurante El Trujal, con la anfitrionía culinaria de los chefs Pablo San Román y Rodrigo Reyes y en una dinámica de interacción con los asistentes bajo el título de El Arte de Compartir Francia. A través de su paso por distintas estaciones, los asistentes pudieron conocer y apreciar las cualidades de las etiquetas de Barton & Gastier en México, culminando esta experiencias con los sabores de la cocina de El Trujal, sublimada en diversas tapas y bocadillos.

Considerada como la Mejor Bodega Europea en 2025 por Wine Enthusiast, la bodega francesa Barton & Guestier abre presencia en México con La Puerta del Sol
Avelino Soberón, CEO de La Puerta del Sol. Fotos Cortesía

«Estamos muy contentos por iniciar esta relación con Barton & Guestier. Al principio estaba un poco temeroso de tomar esta decisión, ya que nos hemos más en el tema de los vinos españoles. El año pasado fui a Francia, a la Feria Wine París, y ahí tuvimos una reunión de trabajo con Audrey Clos Harrassowki, Export Manager, debido a que ya estábamos importando un vino rosado del grupo, que no es de Barton & Guestier, que se llama Listel. Platicamos sobre Listel y las perspectivas que teníamos en México. Fue entonces cuando me enseñaron la nueva presentación de los mono varietales de Barton & Guestier», dice Avelino Soberón, CEO de La Puerta del Sol.
Añade: «No conozco mucho de vino francés, pero algo me ha dejado el mundo del vino, además de crudas, y es un tacto comercial, y eso eso me dijo ‘sí o sí’ tenemos que llevar estos vinos a México. Y es que justamente ví el potencial para ser una marca comercial en nuestro país. Al probar el vino, comprobé las cualidades para tomar una decisión favorable: líquido, imagen, así como la marca potente que tiene detrás».
«Sin duda ha sido una estupenda decisión, podemos decir que hemos hecho el mejor maridaje de una empresa centenaria con otra empresa tres veces centenaria», subraya Avelino Soberón.

Audrey Clos Harrassowki, Export Manager

Por su parte Audrey Clos Harrassowki, Export Manager del grupo integrado por Barton & Guestier, Patriache y Listel, destaca que la presencia de Barton & Guestier en esta nueva etapa se da en el marco de la reciente celebración de los 300 años de la bodega: un fiesta realizada en Burdeos, con la presencia de 300 invitados, y presidida por el sommelier mexicano Omar Barbosa, reconocido con el Mejor Sommelier de Burdeos.

«La historia de Barton & Guestier es un testimonio de la perseverancia y el talento en la producción de vinos. Desde su fundación en 1725, la empresa ha mantenido su compromiso con la calidad y la tradición, adaptándose a los cambios del tiempo y a la evolución del mercado. La marca ha construido una reputación global, siendo reconocida en más de 130 países por sus vinos de calidad. Barton & Guestier es un ejemplo de cómo una empresa puede seguir siendo relevante y exitosa a lo largo de los siglos, manteniendo su esencia y su conexión con los amantes del vino.

En 1725, el irlandés Thomas Barton se instala en Burdeos y crea su empresa, convertida hoy en la casa de vinos más antigua de la ciudad que se mantiene en activo. En 1802, su nieto Hugh se asocia con el francés Daniel Guestier para fundar Barton & Guestier. Desde el barrio de Chartrons, en el centro de Burdeos, las barricas y las botellas son cargadas a bordo de los barcos que navegan por el río Garona para exportar los vinos a numerosos países, como Irlanda, Inglaterra, los Países Bajos y los Estados Unidos, hasta llegar actualmente a más de 130 países, con una producción de 14 millones de botellas», refiere Audrey.

El salón de El Trujal se transformó en el punto de partida. Cada invitado recibió un pasaporte personal —guía y memoria del recorrido— y eligió un wine charm para intervenir su copa, marcando desde el inicio un vínculo íntimo con la experiencia.

La noche abrió con un brindis de Chardonnay, seguido de Réserve Chardonnay 2023: fresco, frutal y luminoso. Un mensaje de bienvenida por parte de Avelino Soberón, CEO de La Puerta del Sol, dio paso a un recorrido audiovisual por la historia de la casa, acompañado por las palabras de Audrey Clos Harrassowki y Claire Bigot, quienes enmarcaron la velada con una nota cercana y emotiva.

El viaje comenzó en Caractère, una estación dedicada al legado de una casa fundada en 1725 —la más antigua de Bordeaux aún en actividad. Entre anécdotas que conectan su historia con figuras como Thomas Jefferson, los invitados descubrieron etiquetas como Saint-Émilion 2023 y Bordeaux Rouge 2023: tintos elegantes, de fruta expresiva y equilibrio preciso.

En Savoir-faire, la experiencia se volvió técnica y sensorial. Una cata de contrastes reveló la maestría detrás de cada vino: desde la profundidad especiada de Châteauneuf-du-Pape 2023 hasta la elegancia estructurada de Château Magnol 2022. Más que comparar, la estación invitó a entender el oficio detrás de cada botella.

El momento más evocador llegó en L’Art de Vivre. A ciegas, entre aromas y texturas, los invitados exploraron el lado más emocional del vino guiados por Braulio Salas. Un Côtes de Provence 2024 —delicado y floral— abrió paso a un Beaujolais Villages 2024, vibrante y persistente. Aquí, el vino dejó de describirse para sentirse.

El pasaporte se convirtió entonces en cómplice: una herramienta para registrar preferencias y redescubrir cada etiqueta desde la memoria personal.

La experiencia continuó en mesa, donde la propuesta gastronómica de Rodrigo Reyes, chef de El Trujal, acompañó la selección de vinos con una serie de bocados pensados para el maridaje. Sabores precisos, texturas contrastantes y combinaciones que elevaron cada copa, destacando especialmente junto al Pinot Noir de la casa.

El cierre tuvo lugar en Le Souvenir, una estación concebida para permanecer. Los invitados intervinieron una botella de Côtes du Rhône 2023 y dejaron en ella una intención: un brindis futuro, escrito a mano. Como gesto final, cada uno eligió un wine bracelet, un objeto simbólico que evoca la materia del vino (vidrio, madera, tiempo) y prolonga la experiencia más allá de la noche.