Deleítate con un trío a la italiana

Chocolates, vinos y una excepcional cocina de acentos peninsulares marcan la pauta para una celebración que exalta la prodigalidad de las tierras italianas bajo la guía de Marco Valentini y la chef Gabriela Águila

Una de las celebraciones más emotivas y sabrosas en esta temporada de fin de año ha sido sin duda la que realizó hace unos días el sommelier Marco Valentini junto con la chef Gabriela Águila, en el restaurante Giorella, un espacio de cocina italiana situado en la calle de Heriberto Frías, en la colonia Narvarte.

Un espacio dedicado a complacer el paladar a través de la auténtica cocina italiana

Giorella es un cálido espacio con auténticos sabores italianos que sirvió de espléndido escenario para la presentación de Colosseo, marca de chocolates al estilo italiano, producidos en la Península con ingredientes de primera calidad, como podemos constatar a la hora de probarlos.

Colosseo, expresión de la chocolatería italiana de calidad

Han tenido una espléndida aceptación en nuestro país, lo que ha dado pie para que ahora incursionen con mayor empeño en el mercado de la restauración y la hotelería, marcando incluso la pauta para realizar diversas preparaciones culinarias, y no solo dulces, como espléndidamente lo demuestra la chef Gabriela.

La chef Gabriela Águila nos brinda una deliciosa experiencia en Giorella

En un ambiente de auténtica celebración navideña, con el rico acento de los aromas y los sabores de la cocina tradicional italiana, pudimos disfrutar de las suaves y sugerentes notas de Colosseo Bianco y Colosseo Golden.

Marco Valentini, embajador en México de Colosseo

Marco se ha integrado desde hace unas semanas, con mucho éxito, a la empresa que comercializa en México estos chocolates, así como diversas etiquetas de vinos que manifiestan la excepcional prodigalidad de las diversas regiones vinícolas de Italia, un país que avanza aceleradamente su presencia en el mercado mexicano.

La gratísima vivencia de saborear Colosseo ha ido de la mano con la puntualidad de vinos pródigos en la potencialización y armonización de sabores. El ahora Embajador de Colosseo abrió la puerta para disfrutar de los sutiles coqueteos del chocolate con los vinos descorchando en un primer momento un Pinot Grigio Ciabot Essenza, fina expresión de esta ancestral bodega piamontesa cuyo origen data de finales del siglo XIX.

Un vino ideal para deleitarse con las notas del chocolate blanco, y por supuesto afin con la cocina del mar; así como con el Panzerotto con queso ricotta preparado por la chef afitriona.

Por supuesto hay que destacar el espléndido oficio de Gabriela, quien ha sabido adentrarse en la cocina tradicional italiana, estudiando a fondo, en las distintas regiones italianas, las técnicas y tradiciones de las recetas emblemáticas. El resultado es un restaurante lleno de magia, de alegría, del buen humor que la chef transmite a su personal, y que lo ha dimensionado como un auténtico tesoro gastronómico de esta zona capitalina.

En estas andanzas de chocolates y vinos, Marco nos adentró igualmente en las notas más profundas de la variedad Golden, el chocolate insignia de la marca cuyas suaves notas de avellana comulgaron con una espléndida joya siciliana: Cassara Nero d’Avola, poderoso, potente, con carácter y presencia, que además fluyó elegantemente con los Tortellini preparados por Gabriela en cuya preparación incluía además esta variedad de chocolate, proyectando un juego de armonizaciones y potencializaciones muy amenas al paladar.

Gabriela ha desarrollado un concepto de cocina muy fresco, versátil, creando momentos muy agradables para sus clientes. Desde la pandemia cobró mucha presencia en la zona, gracias a su cocina honesta, directa, fina, pero sin pretensiones de más.

Los comensales han reconocido esos méritos, su sentido del equilibrio en los platos y la exigencia personal para hacer de cada preparación un placer sencillo, pero sublime. En el caso de sus pizzas, como es de imaginar, son estrellas de su menú, haciendo las cosas con oficio y amor por las tradiciones, pero sin mostrarse, repito, con un purismo chocante.

En esta celebración disfrutamos desde luego de algunas de estas deliciosas pizzas, destacando dentro de este mosaico de delicias la Diavola, preparada con salame, salchicha italiana, mozzarella y peperoncino, siendo este último ingrediente el que le da el sabor picante que define su nombre.

La embajada gastronómica que de la cual ya trae la cartera Marco Valentini incluye también una excepcional prosecco: Facchin Prosecco Rosé Millesimato Brut, joyita del Véneto producida por Antonio Facchin con Glera y Pinot Nero. Un vino refrescante, seco, con aromas frutales y detalles florales que lo posicionan como el acompañante perfecto para cocina del mar y pastas. Reluce como un vino seductor, armonioso e ideal para las fiestas decembrinas.

La invitación y la sugerencia en no perderse ninguna de estas vivencias que hemos tenido en Giorella, ya que tanto su cocina, como la propuesta sensorial que nos expone Marco Valentini de vinos y chocolates están muy unidas en este luminoso cuadro de la gastronomía italiana, sus historias, sus personajes y sus productos.

www.giorellaristorante.com/