Con una fina imagen renovada y en una celebración única presidida por Javier Moro, presenta en México las nuevas añadas de esta emblemática etiqueta de la bodega de Ribera del Duero
Dueña de una estirpe y una historia únicas, Bodegas Emilio Moro ha refrendado su sello y su abolengo en México con la celebración única para los que aman y respetan la cultura del vino: la presentación en la Ciudad de México de las nuevas añadas de Malleolus, etiqueta insignia de la bodega de Ribera del Duero en cuyo nombre se concentra no solo el esfuerzo de un hombre, de una familia, sino de varias generaciones de productores que han puesto su alma en los viñedos.

Javier Moro, presidente general de la bodega, estuvo presente en esta emotiva celebración con sabor a España, pero también con notas muy mexicanas que remarcaron la empatía de la familia Moro con nuestro país, una tierra en la que no solo con vino han dejado marca en nuestros corazones, sino también con la solidaridad que han ejercido en diversas comunidades con acciones altruistas, como es la implementación de la iniciativa de la Fundación Emilio Moro «Agua Segura», enfocada en proveer de agua potable a escuelas de Chiapas y Oaxaca.

Fue el mismo Javier Moro quien dio personalmente la bienvenida a los asistentes al Museo Casa de la Bola, bello recinto en donde Javier, así como Alberto Medina Moro, director de ventas de la bodega en América y avecindado en México, dieron cuenta de la trayectoria de la empresa desde 1938, año de su reafirmación como entidad vinícola de Ribera del Duero, precisamente en los tiempos cruciales de la Guerra Civil española, abriendo una brecha difícil, pero siempre con rumbo, hacia lo que ahora significa Emilio Moro en el panorama vinícola de España y el mundo.

Fue noche de música, de celebración, de algarabía, pero también de profunda reflexión y de adentramiento en las cualidades de estas añadas que son símbolo de plenitud, de redondez, una invitación abierta a gozar de los vinos de Emilio Moro con la gastronomía de México, de España, del mundo.

Malleolus, Malleolus de Valderramiro y Malleolus de Sanchomartín son ejemplo del concepto de excelencia que distingue a esta bodega con más de 100 años de historia, desde sus orígenes.
“Nuestro objetivo es buscar la máxima calidad de nuestros vinos y con la familia Malleolus, lo hemos conseguido”,
Javier Moro, presidente general de Bodegas Emilio Moro
Alberto Medina Moro expresa que Malleolus 2020 es la nueva añada de este tinto histórico. Un vino elegante, con una gran personalidad y con un equilibrio perfecto entre la madurez y la frescura. Con ese característico color rojo cereza el Malleolus vuelve un año más para enamorarnos con su alta calidad y su gran expresión aromática en la que destacan los olores de los frutos negros. Este vino, envejecido en barrica de roble francés, deja un sabor voluminoso y maduro en boca que perdura largo tiempo después de tomarlo. “Tiene el carácter de la uva y enseguida se desarrolla”, afirma.

En el caso de Malleolus de Valderramiro 2019 es el gran Tinto Fino que vuelve con toda su potencia, estructura y gran intensidad. Con un ciclo vegetativo caracterizado por lluvias escasas y temperaturas elevadas este vino se ha realizado con una uva equilibrada y de calidad extraordinaria.
«El vino resultante es de sabor potente, pero equilibrado que deja un delicioso recuerdo en boca con su marcada vocación frutal. Con su distintivo color rojo granate el Malleolus de Valderramiro 2019 es el perfecto acompañante para maridar con un buen asado. Es expresivo, elegante y presenta seriedad en la fruta, además no temo confesar que es mi preferido. Es un vino que entra acariciando y se va besando”, resalta.

Malleolus de Sanchomartín 2019 es el vino tempranillo nacido en el Pago de Sanchomartín, situado en Pesquera de Duero. «Es el vino más elegante y aunque en este momento, ya es un vino excelente, la proyección en botella es brutal”, expresa con entusiasmo Javier Moro.

Agrega que es un vino poderoso, elegante y persistente que vuelve a ofrecernos un sabor equilibrado con ciertas notas frutales. Con un paso agradable y postgusto, largo y persistente este vino es el perfecto acompañante de cualquier gran celebración u ocasión especial.

