Merck te brinda tres valiosos consejos para que el estrés no sea factor de deterioro de tu calidad de vida
Uno de los impactos principales del estrés en nuestra salud es, entre otros, la generación de desórdenes en nuestra forma de comer.
El estrés nos orilla «a comer para sentir calma y no por responder a la necesidad fisiológica, desarrollando así un problema de la conducta alimentaria que se define como hambre emocional, sin embargo, esto puede desencadenar en obesidad».

“La relación que existe entre el estrés y el consumo elevado de calorías, incrementa la actividad de las vías endocrinas, lo que deriva en un incremento de peso por acumulación de grasa.

«Lo anterior debido al aumento de la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos, lo que a su vez, disminuye los niveles de leptina, la hormona que ayuda a moderar la sensación de hambre, así como la cantidad de grasa almacenada en el cuerpo», dice la Dra. Ruth Carmina Cruz Soto, especialista en Obesidad y Trastornos de la conducta alimentaria.

Conoce tres consejos para reducir el estrés y cuidar al máximo tu salud
- Practica ejercicio físico, sal a correr, dedica un momento para caminar, realiza un viaje en bicicleta. Te ayudará a no perder la motivación de tener una vida saludable y además, es una excelente forma de relajarte.
- Intenta hacer al menos una cosa al día que esté enfocada en ti. Si sientes mucho estrés y ansiedad, toma una pausa y haz algo que te permita disfrutar.
- Respeta tus horarios para comer. Cuando tienes unos horarios establecidos para comer, los alimentos que elegirás serán mucho más sanos.

Para manejar el estrés a través de un estilo de vida saludable, es importante contar con una alimentación rica en nutrientes, realizar ejercicio de manera regular, llevar a cabo meditación, pero lo más importante, acércate con especialistas que te orienten de manera adecuada para sobrellevar esta situación y no poner en riesgo tu salud.
Con información de Merck
http://www.merckgroup.com/mx-es
